PUNO: ‘Acontecimientos’ de Aramayo

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¿Acaso creía la hoy congresista Aramayo que en el algún momento no se traería a la memoria aquel ominoso pasado pseudoperiodístico que ejerció en la ciudad de Puno junto a su padre, en el programa Acontecimientos? En Puno, nada de lo denunciado era novedad.

Acontecimientos, el programa televisivo que conducía Aramayo, bajo la batuta del padre, fue en los años noventa, en Puno, el espacio de aquel periodismo viperino, calumnioso y amedrentador que caracterizó a esa década; no obstante, fue el más sintonizado, pleno de poder y con tentáculos en las instituciones públicas e instancias judiciales.

La razón por la que los Aramayo eran intocables y temidos. Fue así como construyeron su imperio. Esto siempre fue de conocimiento público en la ciudad del lago, antes y ahora. Al mismo tiempo, cundía la desesperanza entre aquellos estudiantes universitarios de comunicación que tenían que hacer sus prácticas de periodismo en Acontecimientos. Significaba, en el argot periodístico, quemarse.

El club Bahía, en las afueras de Puno, a orillas del lago Titicaca y con una vista privilegiada, de propiedad de los Aramayo, fue por algún tiempo el espacio de moda para las fiestas sociales. La burbuja VIP provinciana. ¿De dónde salió el dinero para su costosa construcción de curiosa arquitectura? Pues eran los tiempos del esplendor de Acontecimientos. Hoy el club Bahía no es más que escombros.

Alejandra Aramayo antes que victimizarse y ensayar defensas absurdas (léase “sicariato mediático”) debería hacer un mea culpa, ante la abundancia de las pruebas que demuestran su indecoroso pasado profesional. Y es probable que aparezcan más acusaciones. ¿Acaso Comisión de Ética del Congreso debería tomar cartas en el asunto? Porque más allá de las denuncias periodísticas, esto debería tener por lo menos un correlato legal o disciplinario.

Christian Reynoso

Escritor y periodista.

Fuente: La República