#ConMisHijosNoTeMetas: una campaña fundamentalista evangélica pro Keiko Fujimori

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13:29 Puno, Ene. 11. (Escribe: Carlos Bedoya) Plantones frente al ministerio de Educación, paneles en varias avenidas y otros actos públicos a escala nacional, nos vienen advirtiendo desde noviembre pasado sobre una “ideología de género” infiltrada en el currículo nacional, que va a convertir a los escolares peruanos en travestis y homosexuales.

Se trata de la campaña #ConMisHijosNoTeMetas muy activa en los últimos días y que apunta a una educación moralista intolerante a la disidencia sexual y de género. Su primera meta es una movilización masiva el 4 de marzo (inicio de clases) que supere a la multitudinaria marcha del #NiUnaMenos del 13 de agosto del 2016. Sin duda una contramanifestación conservadora.

Los organizadores de la campaña han querido dar la imagen de ser docentes y padres de familia preocupados por la formación en sexualidad de sus hijos. Sin embargo, no han podido evitar mostrarse como lo que en realidad son: líderes de las denominaciones cristianas evangélicas más extremistas y fundamentalistas que hay en el Perú, articuladas desde el 2011 en la Coordinadora Nacional Pro Familia (Conapfam).

¿Quiénes son?

Agua Viva de la excongresista Mirta Hornung; el Movimiento Misionero Mundial (MMM) del Rv. Rodolfo Gonzáles, propietario también de Bethel TV; la Alianza Cristiana y Misionera donde militan Julio Rosas (congresista) y su hijo Christian Rosas (presidente de la Conapfam); la Casa del Padre de los esposos Guillermo y Milagros Aguayo (antes pastores de Camino de Vida), entre otras denominaciones evangélicas que operan en el país y que están articuladas con otros fundamentalistas en América Latina y Estados Unidos.

Si bien, la dirigencia de la iglesia católica local no es parte de #ConMisHijosNoTeMetas, es militante activa de la producción discursiva llamada “ideología de género”. De hecho, en agosto del 2016, como respuesta a la liberadora #NiUnaMenos, la Conferencia Episcopal Peruana editó y repartió en todas sus diócesis, la cartilla: “Ideología de Género: sus peligros y alcances”.

No obstante, luego de escuchar a los voceros de esta campaña, queda claro que no conocen ni la teoría de género, ni los estudios sobre sexualidad. Confunden y mezclan conceptos. No distinguen entre orientación sexual e identidad de género, lo que equivale a confundir transgeneridad con homosexualidad. Así, una mujer trans termina siendo lo mismo que un hombre gay. Se asume equivocadamente que sexo, género y deseo sexual es todo lo mismo.

Peor aún, el extremismo es tal, que se asume que los roles de género han sido determinados por dios. Como si desde la divinidad se hubiera definido que el color azul y los carritos son para los niños, y el rosado y las muñecas para las niñas. Con todo el desbalance de poder entre hombres y mujeres, entre heterosexuales y no heterosexuales que se va construyendo a partir de ello.

#ConMisHijosNoTeMetas es un remake de la campaña estadunidense “Save our children” (1977), diseñada y lanzada por cristianos fundamentalistas en contra de una ordenanza municipal del condado de Dale en Florida, que prohibía la discriminación por razones de orientación sexual (mismo tema que originó la formación de la Conapfam en Lima). Esta campaña homofóbica logró su cometido al derogar la ordenanza mencionada, pero fue más allá: se convirtió en un modelo a copiar en otras latitudes.

La reedición de “Save our Children” no solo se ha dado en el Perú, sino en varios países de América Latina en los últimos tiempos. En México empezó bajo la organización del Frente Nacional por la Familia – análogo al Conapfam peruano – una campaña contra la adopción para matrimonios igualitarios. Lo mismo pasó en Colombia, pero en el contexto de los acuerdos de paz. En otros países como Ecuador, Chile, Brasil y Argentina también se desarrollan estas campañas sostenidas financieramente con el diezmo de la feligresía.

El modelo Save our children ha sido adaptado al Perú por iniciativa del congresista y pastor Julio Rosas, y su hijo Christian Rosas, abogado por la Liberty University (centro de pensamiento cristiano fundamentalista norteamericano); y por los esposos Guillermo y Milagros Aguayo, fundadores de la ONG “Salvemos a la Familia”, que articula acciones contra los derechos sexuales y reproductivos en varios países.

El pastor Rosas ha logrado embarcar a varios de sus colegas en el Congreso contra la “ideología de género” como los fujimoristas Federico Pariona, Tamar Arimborgo, Nelly Cuadros, Marco Miyashiro y Juan Carlos Gonzales. Este último pastor de Agua Viva.

El mensaje central de este discurso consta de tres pilares: 1) que hay un único modelo de familia: la familia natural, puesto que el sexo también es natural; 2) que eso implica roles bastante diferenciados entre hombres y mujeres, en especial relacionados con el “instinto” materno de las mujeres; y 3) negar cualquier comportamiento que se salga de esos parámetros, proscribiendo y patologizando las disidencias sexuales y de identidad de género. Todos estos argumentos apuntan a negar la construcción social del género y la estructura de poder a la base del mismo, cimiento del pensamiento feminista y de las luchas sociales por el reconocimiento de los derechos sexuales y reproductivos (Motta, 2016, octubre 11).

El fundamentalismo cristiano de #ConMisHijosNoTeMetas considera a la educación sexual integral como una obra del demonio. Y desde ese punto de vista poco se puede discutir democráticamente en el ámbito de las políticas públicas propias de un Estado laico.

Pero, ¿se puede ser cristiano y aceptar la diversidad sexual? Bajo una visión legalista de la biblia parece difícil. Sin embargo, grupos como Católicas por el Derecho a Decidir entre otras comunidades religiosas, muestran que sí es posible avanzar hacia una teología acorde con el respeto de los derechos sexuales y reproductivos.

¿Es #ConMisHijosNoTeMetas un movimiento transhomolesbofóbico evangélico que puede llegar a ser violento más allá de su discurso? No lo sabemos aún, pero lo cierto es que se ha convertido en la fuerza de choque más visible de los grupos conservadores en el Perú de hoy.

Finalmente, la lucha por los derechos sexuales y reproductivos se ha metido en la agenda pública peruana con fuerza. Es un error restarle importancia, porque además, este fundamentalismo evangélico se ubica en el campo político fujimorista, y en su momento se movilizarán por la candidatura de Keiko Fujimori.